Somos Ezequiel y Mariana, una pareja que, como tantas, un día se topó con un problema simple pero persistente: no encontrábamos en Argentina un buen suplemento proteico vegano.
Todo empezó por Mariana. Ella cuidaba su alimentación, entrenaba, buscaba sentirse bien… pero cada vez que iba a comprar un suplemento se chocaba con la misma pared: o eran de origen animal, o tenían ingredientes que no quería, o simplemente no se conseguían acá. Y los pocos que aparecían no cumplían con algo que para nosotros era innegociable: que además de aportar proteína, ayudara de verdad al sistema inmunológico.
Esa búsqueda, que arrancó como algo personal, se transformó en una misión. Si a nosotros nos costaba tanto encontrarlo, ¿a cuántas personas más les estaría pasando lo mismo?
Así nació Divino Reflejo: de la convicción de que cuidarse no debería ser un lujo ni una odisea. Creemos que un suplemento puede ser dos cosas a la vez —una fuente de proteína vegetal de calidad y un aliado para tus defensas— sin que tengas que elegir entre uno u otro.
Vendemos este tipo de productos porque los necesitábamos nosotros primero. No partimos de un estudio de mercado ni de una oportunidad de negocio: partimos de una mesa de cocina, de una pregunta honesta y de las ganas de ofrecer lo que a nosotros nos hubiera encantado encontrar.
Cada producto que sumamos a Divino Reflejo pasa por un filtro muy simple: ¿se lo daríamos a Mariana? ¿nos lo daríamos a nosotros mismos? Si la respuesta es no, no entra.
Somos un equipo chico y muy de familia. Mariana es el corazón y la inspiración de todo esto: ella fue quien señaló el problema y quien sigue marcando el rumbo de lo que ofrecemos. Ezequiel se ocupa de que cada parte funcione, de que el producto llegue bien y de que vos te sientas acompañado en cada compra.
No somos una gran corporación, y eso nos gusta. Somos dos personas que creen en lo que venden, que responden los mensajes con su propio nombre y que se alegran de verdad cuando a vos te va bien.
Si llegaste hasta acá, gracias por darte el tiempo de conocer nuestra historia. Divino Reflejo es, al final, un reflejo de lo que somos: gente que quiere cuidarse y cuidar a los demás, con productos en los que creemos de corazón.